
Retrato de Léon Riesener
Eugène Delacroix, 1835
Desde 29 €Lámina de museo, también en lienzo y con marco.
Preguntas frecuentes
¿Qué tamaño elijo?
Esta obra se puede pedir en 30 × 40 cm, 50 × 70 cm, 70 × 100 cm. Como guía: 30 × 40 cm para estanterías, rincones o composiciones de varios cuadros; 50 × 70 cm encima de una cómoda, un cabecero o un escritorio; 70 × 100 cm para presidir un salón o la pared de encima del sofá. Debajo de los botones de compra la ves a escala sobre un sofá de 2 metros.
¿Viene con marco?
La lámina llega sin marco y con margen blanco, lista para enmarcar. Si eliges marco negro o de roble, llega montada con metacrilato y lista para colgar. Los lienzos van tensados sobre bastidor de madera.
¿Cuándo llega?
Se imprime bajo pedido en el laboratorio más cercano a tu dirección y llega en 4–8 días laborables a España y la UE, 6–12 a México y EE. UU.
¿Y si llega dañada?
Escríbenos con una foto en los 30 días siguientes a la entrega y te enviamos otra sin coste o te devolvemos el importe.
¿Puedo enviarla como regalo?
Sí. Al pagar puedes escribir un mensaje de regalo y ponerla a nombre y dirección de quien la recibe. El paquete no lleva precios.
Ficha de la obra
- Autor
- Eugène Delacroix
- Fecha
- 1835
- Técnica
- Óleo sobre lienzo (huile sur toile)
- Medidas
- 0,73 m x 0,60 m
- Colección
- Musée du Louvre (Département des Peintures), en depósito a largo plazo en el Musée national Eugène-Delacroix, París
- Lámina hasta
- 70 × 100 cm
- Referencia
- XDV-1332
Lo que no cuenta la cartela
Fíjate en cómo la cara se disuelve en el fondo: apenas hay línea entre el pelo y la sombra, y esa mancha clara del hombro derecho parece un descuido... o un efecto buscado. Delacroix pintó esto sin encargo ni público: es un boceto de su primo Léon Riesener, hijo de la misma abuela. La prueba no está en la firma del lienzo, sino en una etiqueta pegada al bastidor, de puño y letra del propio modelo: 'Mi retrato, pintado en 1835 en Frépillon'. El museo lo cataloga como esquisse. Y sin embargo esa mirada dudosa, casi desafiante, dice más que muchos retratos terminados. ¿No es raro que lo inacabado convenza más que lo pulido?










