
Martirio de los diez mil cristianos
Alberto Durero, 1508
Desde 29 €Lámina de museo, también en lienzo y con marco.
Preguntas frecuentes
¿Qué tamaño elijo?
Esta obra se puede pedir en 30 × 40 cm. Como guía: 30 × 40 cm para estanterías, rincones o composiciones de varios cuadros; 50 × 70 cm encima de una cómoda, un cabecero o un escritorio; 70 × 100 cm para presidir un salón o la pared de encima del sofá. Debajo de los botones de compra la ves a escala sobre un sofá de 2 metros.
¿Viene con marco?
La lámina llega sin marco y con margen blanco, lista para enmarcar. Si eliges marco negro o de roble, llega montada con metacrilato y lista para colgar. Los lienzos van tensados sobre bastidor de madera.
¿Cuándo llega?
Se imprime bajo pedido en el laboratorio más cercano a tu dirección y llega en 4–8 días laborables a España y la UE, 6–12 a México y EE. UU.
¿Y si llega dañada?
Escríbenos con una foto en los 30 días siguientes a la entrega y te enviamos otra sin coste o te devolvemos el importe.
¿Puedo enviarla como regalo?
Sí. Al pagar puedes escribir un mensaje de regalo y ponerla a nombre y dirección de quien la recibe. El paquete no lleva precios.
Ficha de la obra
- Autor
- Alberto Durero
- Fecha
- 1508
- Técnica
- Óleo sobre tabla, trasladado a lienzo a comienzos del siglo XIX
- Medidas
- Superficie pintada: 99 × 87,5 × 2,5 cm (marco: 122,5 × 111 × 8 cm), según la base de datos de objetos del museo
- Colección
- Kunsthistorisches Museum Wien, Gemäldegalerie (Viena)
- Lámina hasta
- 30 × 40 cm
- Referencia
- XDV-0109
Lo que no cuenta la cartela
En medio de esta carnicería coreografiada -cuerpos empalados, decapitados, arrojados desde la roca- hay dos figuras que no gritan ni matan ni mueren: dos hombres de negro, quietos, mirando. Uno es Durero. El otro es Conrado Celtis, su amigo humanista, muerto ese mismo 1508 en que se pintó el cuadro. No son mártires ni verdugos: son los únicos vivos que no actúan, plantados como una pausa de duelo dentro del matadero. Encargado para guardar reliquias en Wittenberg, el cuadro cumple su función devota, pero Durero se reserva un rincón para llorar a su amigo sin que nadie más lo note. ¿Cuántos cuadros religiosos esconden así un funeral privado?










